No volveremos a la vida normal, ¡adaptarnos a la nueva normalidad!

En este artículo, Juan A. Vásquez invita al lector a asimilar que nada será igual luego de que se haya superado la pandemia del COVID-19, mostrando cuáles son las principales formas en que cambiar la sociedad. Aunque puede ser de sentido común el que nada será igual,  es claro que puede ser un choque emocional asimilar los cambios (al menos en mi caso son varias las personas que aún no dimensionan lo que sucede y puede suceder).

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Aquel no es el único artículo que aborda ese enfoque, puesto que hay varios alrededor del planeta. Uno que particularmente me gustó mucho, y recomiendo, es este publicado en Fast Company© en el que hace una analogía de las consecuencias del covid con el Efecto Mariposa. Creo que cualquier lector que le interese el tema debería leer este artículo.

Ahora bien, también aquí quiero comentar cuatro aspectos que considero importantes frente a la pandemia.

No vamos a recuperar la normalidad, vamos a encontrar alguna normalidad

Una de las cosas más importantes que debemos mantener en la cabeza es que no vamos a recuperar la vida que teníamos hace unos meses.  Casi todas las naciones han establecido cuarentenas obligatorias entre sus habitantes, por lo que familias, que casi no permanecían juntas (por el trabajo y la educación), tengan que encontrarse repentinamente conviviendo casi todo el día; es evidente que esto generará fracturas en algunas familias (como sucedió en Asia recientemente) u otras que se unan más, en cualquier caso, las relaciones familiares no serán iguales luego del COVID-19 para esta generación.
Las ciudades tampoco serán iguales, puesto que el teletrabajo y la educación virtual se están imponiendo y rompiendo mitos entre los habitantes. Así, pueden haber algunos que disfruten el no pasar tanto tiempo en el tráfico, afectando sus preferencias de movilidad o ver que ya no es tan necesario estar permanentemente en la ciudad, sino que pueden trabajar en la ruralidad, como sucedió en Estonia. En las naciones igual, puesto que las relaciones globales de poder se están alterando (con resultados inconclusos) y la relación de los estados con sus habitantes está cambiando.
Pero, entonces, ¿qué se quiere decir con recuperación económica y demás? Es evidente que nos aproximamos a una recesión, incluso depresión, económica y que esta durará cierto tiempo, el FMI apunta a que ste año habrá recesión, pero que no será eterna: en algún momento el ciclo económico negativo acabará. Ahora bien, el ciclo económico positivo no tendrá unas condiciones similares al que traíamos, no vamos a recuperar la trayectoria  económica que se venía presentando hace algunos meses, esa ya quedó atrás.
Entramos en una situación de gran incertidumbre donde no sé sabe cuál será la nueva normalidad, el nuevo ritmo de desarrollo, que tendrán la economía global. En este sentido, entre más rápido asimilen las empresas que se están enfrentando a un nuevo contexto mejor, puesto que estarán más abiertas a nuevas posibilidades que les permitan adaptarse a las dinámicas que vaya adquiriendo la estructura económica local, nacional y global. Entre más tiempo tarde una empresa en asimilar esta situación, más estarán amarradas a viejas estructuras de consumo y producción que en gran parte estarán desconectadas de la nueva realidad.
En este sentido, sobrevivirán aquellas organizaciones que sean más fuertes en adaptarse al nuevo entorno, gracias a una cultura organizacional abierta y a una correcta identificación de las tendencias, mientras que las que no tengan esa disposición perecerán. Ahora bien, eso no quiere decir que toda empresa que tenga mente abierta y adapte procesos sobrevivirá, puesto que hay gran incertidumbre aún; lo que es seguro es que sino lo hace, no seguirá existiendo.
Juan hace relación al concepto de destrucción creativa de Schumpeter. En realidad yo no considero que este sea un concepto adecuado para describir lo que puede suceder. El concepto de destrucción creativa está muy relacionado a las capacidades de aprendizaje e innovación de las industrias y tiene supuesto cierta estabilidad en los contextos de las compañías; en gran parte, es la misma compañía la que cambia el contexto.
En este caso, con el COVID-19, se trata de un hecho externo que hace que las compañías se enfrenten a una presión por su sobrevivencia: no es que las compañías creen y con ello se destruyan sectores, es que los sectores casi que ya están destruidos y las compañías se adaptan para sobrevivir.

La desigualdad económica

Desde la consolidación de la escuela monetarista, la desigualdad ha sido una problemática cada vez más dominante a nivel internacional, lo cual reduce el bienestar. En el periodo de tiempo, el 1% más rico del planeta ha llegado a controlar un alto porcentaje de la riqueza global.  Dicha problematica fue claramente percibida en la crisis financiera de 2008, e incluso fue agravada por esta. De igual manera, la crisis del COVID-19 tendrá grandes implicaciones para la desigualdad; vamos a verlo de dos maneras: por quienes sufren la pandemia, y por quienes se verán beneficiados por la recuperación.
Desigualdad en la era de la globalización
En el primer caso, hasta ahora la pandemia ha sido una crisis de los países desarrollados (China, Europa y Estados Unidos), pero lentamente está afectando las naciones más pobres. Esto tiene implicaciones, puesto que una medida de choque ha sido cerrar las economías para evitar el contagio, lo que ha dejado muchas personas sin ingresos; no todos tienen los ahorros para sobrevivir la pandemia, entonces quienes tenían bajos niveles de ahorro/ingresos ahora están enfrentando directamente una crisis económicas y arriesgando la estabilidad social.
Además, el ojo del huracán es que la pandemia colapsa los sistemas médicos (camas y unidades de cuidados intensivos), pero si la sociedad no tiene hospitales, mucho menos UCI, o implementos médicos, pues no tiene manera de enfrentar la pandemia, generando otras crisis más fuertes. Finalmente, las sociedades con menor desarrollo económico tienen mayores índices de densidad poblacional: más gente viviendo en menos espacio; aparte de que es lógico que la enfermedad se expande más rápido entre ellas, serán más personas conviviendo en un pequeño espacio generando conflictos y violencia entre ellas. referencia
Actualmente los gobiernos están expandiendo sus niveles de gasto para atender la pandemia, pero ¿cuál es la economía política de ello? Este artículo en The Guardian analiza críticamente esto, haciendo precisión de que el rol del Estado en la superación de la crisis puede aumentar la desigualdad. En esencia, la autora afirma que las medidas de rescate están en últimas diseñadas para que las personas puedan seguir pagando cumplidamente sus arriendos y sus créditos bancarios; es decir, están diseñadas para que los sectores económicos de mayor poder puedan mantener sus ganancias. En esta medida, los grandes paquetes de inversión no están diseñados para evitar que se pierda empleo o para salvar las PyMES sino para proteger a los grandes sectores.
Esta idea no es exclusiva de Inglaterra. En Colombia causo polémica la sensación de que los paquetes de apoyo económico que ofrecía el Estado parecían estar dirigidos a apoyar a los bancos del país. Si bien es necesario garantizar la liquidez del sector financiero, puesto que ellos son el engranaje de la economía, no se observa un verdadero apoyo de este sector a la sociedad para salir de la crisis. El acceso a los créditos de alivio están sujetos a que las pymes cumplan con ciertos indicadores financieros, por lo que la gran mayoría estarán excluídas de estos y así los alivios terminarán concentrados en empresas de mayor tamaño; además de que la burocracia hace díficil acceder a los mismos, como muestra este artículo en Estados Unidos.
Pero hay un elemento adicional, y es que los gobiernos se están endeudando significativamente para  poder pagar los paquetes de alivios. Pero los créditos no se van a pagar solos, sino que es lógico que en unos años se realicen reformas tributarias para poder pagar los préstamos realizados. Estas reformas tributarias pueden ser progresivas (beneficiar a las clases economícamente más bajas) o regresivas (beneficiar a las clases altas); si se sigue el patrón de la escuela monetarista de los últimos años, lo más posible es que sean regresivas, aumentando la desigualdad (esto sin mencionar la inequidad intergeneracional). He aquí uno de los ejes conductores más importantes que como sociedad debemos considerar a la hora de encontrar la nueva normalidad socio-económica.

La nueva realidad digital

 
El impacto más inmediato que todos experimentamos con la pandemia es que el mundo digital ha adquirido, por fin, el tan anunciado estatus de eje central de la sociedad. Aquellos que trabajamos en la economía del conocimiento hemos sido privilegiados (no encuentro otra palabra más precisa para describir la fortuna) por que podemos seguir desarrollando nuestras funciones desde nuestros hogares, gracias al internet. Así, el teletrabajo gana un espacio significativo entre varias empresas que se mostraban dudosas de su implementación al desconfiar de que los niveles de productividad se mantendrían similares y poca confianza en el trabajador; asimismo, también ha sido incorporado por las universidades y colegios alrededor del mundo, con lo que se genera la educación a distancia.
Esto tiene varias implicaciones. En primer lugar, se ha acelerado una tendencia que venía creciendo como es la de los nómadas digitales, y nuevos modelos de negocio como los espacios de co-trabajo estilo WeWork. En segundo lugar, mayores incentivos para que las empresas dependan cada vez más en las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), en lo que se ha denominado la Cuarta Revolución Industrial; esto podrá acelerar la desaparición de cada vez más trabajos que podrán ser reemplazados por aplicaciones o por robots generando una nueva población que no será empleable.
En tercer lugar, se va a tener que modificar la educación presencial, en la medida que será más popular la educación a distancia, en el que las posibilidades educativas no se limitan a las universidades de la zona geográfica sino que se puede acceder a la educación ofrecida por una universidad en cualquier lugar del mundo. En cuarto lugar, la relación de los gobiernos con los ciudadanos se puede ver afectada, puesto que cada vez se realizarán menos trámites presenciales y varios se pueden realizar en línea, lo que se ha denominado en gobierno digital. En quinto lugar, las propias interacciones entre las personas se podría ver afectado, puesto que la manera de acercarnos a las personas cada vez estará más atravesado por las plataformas en línea, tipo redes sociales.
Ahora bien, un elemento a considerar es que estas transformaciones no son neutras, en el sentido de que van a afectar a todos por igual. La manera en que la transformación digital genere ganadores o perdedores dependerá de las capacidades de conexión y uso a las tecnologías digitales que dispongan las organizaciones y las personas. Si esto es algo obvio, pero considero pertinente aclarar que se quiere decir.
Las regiones que no tengan una buena infraestructura de internet, o que no tengan un mercado de telecomunicaciones competitivo que mejore las capacidades, estarán en desventaja competitiva para participar en la nueva economía frente a aquellas con mejor infraestructura. Lo mismo aplica para las personas, puesto que la conexión a internet determinará que puedan participar en ciertos trabajos, además de las necesidades de equipos técnicos que sean necesarias.
Pero en el trabajo no es tan seria la implicación de la desigualdad, como lo es en la educación: la dependencia en la educación a distancia implicará que los estudiantes tengan un acceso a internet de suficiente estabilidad y velocidad como para atender a las clases en línea y desarrollar los trabajos; evidentemente, los colegios privados de clases altas no tendrán un problema para ello, pero los estudiantes de colegios públicos si enfrentarán restricciones para acceder a la educación en línea, por lo que es posible que las disparidades en el acceso a la educación se incrementen, con lo que ello implica.
Un problema más serio es la relación entre los gobiernos y los ciudadanos, puesto que no se límitan solamente a la provisión de los trámites y servicios estatales de manera digital. Una experiencia interesante es el de Estonia, donde hay una sociedad digital donde el gobierno tiene la obligación de respetar la privacidad de los ciudadanos. Pero también se puede generar casos donde no sea tan claro el concepto de privacidad de los datos y el gobierno puede acceder a datos individuales, lo que puede generar una especie de “sociedad distópica”.

Re transformación de los sectores económicos

De lo que se refiere en la sección anterior se puede deducir algo: la estructura de las economías se va a transformar. Esto implica, necesariamente, que van a haber sectores ganadores, mientras que otros se han de replantear.
Entre los perdedores se encuentran aquellos que implican necesariamente presencialidad y masivas asistencias. El primer caso son los deportes, es posible que dentro de dos años no se puedan realizar eventos deportivos de gran alcance por la cantidad de personas que necesariamente han de convivir, o al menos mientras se masifica la vacuna que permita controlar la pandemia. El segundo sector va a ser el de las artes escénicas y musicales, en la medida que ya no se podrán realizar eventos masivos de conciertos u obras teatrales, por lo que la principal fuente de ingreso de estos artistas se vería seriamente disminuida. En el tercer caso está el turismo, puesto que los viajes quedarán restringidos hasta que se consolide, a nivel internacional, la vacuna, por lo que hay estimaciones de una caída de hasta el 25% en el tamaño del sector.
Se podrían hacer algunas precisiones, como por ejemplo que quizá sea una recesión temporal pero una vez superada la pandemia, estos sectores se pueden reactivar. El tema es que en estos dos años las personas pueden ver modificados sus hábitos, y quizá ya no encuentren tan atractivo volver al estado previo. Incluso, la transformación, o estrategias, de estos sectores en los últimos años pueden dar la pauta para esta dificultad.
En los últimos años, los esports han venido ganando adeptos e incluso siendo eventos masivos, como lo es la final de League of Legends, así es posible que este tipo de deportes le roben fanáticos a los deportes físicos, puesto que en últimas la experiencia que siente el aficionado es similar (ver en una pantalla el deporte). Asimismo, el aumento de los streaming como Netflix, HBO go, Amazon Prime Videos, y otros, han transformado la forma en que se vive el cine y las series de televisión, donde ya no se necesita ir a un teatro para disfrutar las peliculas. Otro caso es el de la realidad virtual, que ya posibilita la visita de museos y sitios turísticos desde cualquier lugar del mundo, lo cual se ha utilizado ampliamente en esta pandemia.
Por lo anterior, la sobrevivencia de esos sectores depende, en gran medida, de su capacidad de transformación en el nuevo ambiente. En el caso de los deportes, quizá se pueda volver a la normalidad si se ofrecen experiencias presenciales que no puedan ser reproducidas en la pantalla: la convivencia con otros hinchas, espectaculos alrededor del estadio, servicios esclusivos, etc, donde la NFL creo que es el mejor caso posible. Por otro lado, las infraestructuras físicas siguen siendo una ventaja considerable frente al mundo digital, como sucede en el caso de las tecnologías Imax para la reproducción de películas: para una persona promedio no resulta financieramente rentable el comprar la tecnología, así que es más eficiente vivirla en un sitio especializado.
En cuanto a los ganadores, es posible mencionar todos los sectores que ya se venían adaptando en la cuarta revolución industrial. Industrias como Uber, Rappi, Coursera, Netflix y demás, tendrán un impulso puesto que varias personas están asimilando sus ventajas.
Otra condición, que es muy interesante,es que si hay una conciencia colectiva de que la crisis del COVID-19 es una alerta para la sociedad frente a los retos que plantea el cambio climático, entonces se transforme la demanda energética global. Es decir, que haya cada vez más presión política para disminuir el consumo de combustibles fósiles e incrementar las energías renovables, a la par que se incrementa el uso de transporte público o las bicicletas (esto es en el mediano plazo, lo más probable es que en el corto se incremente el uso del transporte privado por temor a las multitudes y a la pandemia. Esta sería una tendencia positiva, pero depende de cómo se analicen las consecuencias del COVID-19.

La re-significación de nuestras relaciones con el Estado

Aparte de todo lo anterior, creo que el cambio más peligroso que puede generar la pandemia del COVID-19 es la manera en que los ciudadanos nos relacionamos con el Estado. La experiencia de los países asiáticos, y el relativo control que tuvieron de la pandemia parte de haber utilizado tecnologías de la información y la comunicación que hacían seguimiento de los ciudadanos para hacer el rastreo epidemiológico. Así que varios gobiernos han decidido implementar estrategias similares de seguimiento digital, como CoronApp en Colombia.
En este post resaltó los puntos esenciales de este artículo donde la autora señala que los gobernantes están felices con la pandemia porque les permite incrementar su vigilancia y poderes autoritarios sobre los ciudadanos. El escenario se ha visto varias veces, los ciudadanos tienen temor por lo que ceden con mayor facilidad sus derechos civiles ante los gobernantes, para que estos los puedan proteger, y los ciudadanos lo hacen en el marco de la emergencia que les genera el miedo (crisis económica, pandemia, conflicto, desastre natural). El asunto es que una vez pasa la emergencia, los gobernantes no devuelven esos derechos civiles sino que quedan con el beneficio autoritario.
Quiero aclarar, me parece adecuado que en medio de una pandemia cedamos algunos derechos civiles para poder abordarlo: no tiene explicación que en una crisis se tenga que obtener el voto de más de 100 personas para tomar una decisión urgente. Esta figura no es rara, si se mira el caso de las guerras púnicas, el senado romano nombraba temporalmente un dictador para poder coordinar las acciones (si, me baso en una novela histórica 😛)
El problema resulta cuando no existe un control ciudadano que permita devolver los derechos una vez pasa la crisis. Y creo que esto es algo que debemos considerar que en el futuro: estar atento a que los derechos civiles  sean devueltos, luchar por nuestra privacidad de los datos, o evitar el uso de información personal por el Estado sin autorización de cada uno de los ciudadanos.

En conclusión

Noto que fue un post largo, y  un poco complejo con varios errores, pero quería mostrar mis temores y mi opinión frente a la situación que se nos viene. Mi mirada es que debemos estar abiertos a los nuevos escenarios que se vayan construyendo e intentar adaptarnos lo mejor posible a la nueva normalidad que vendrá

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